martes, 4 de marzo de 2008
Misterio resuelto
Las tres personas citadas en la anterior entrada venían de la reunión de vecinos de la Urbanización Molino de La Navata.
Misterio sin resolver
¿Qué hacían anoche, a eso de las ocho, Antonio Rodríguez -Concejal de Urbanizaciones y vicepresidente de la Urbanización Molino de La Navata-, Luis Remacha -Concejal de Urbanismo- y Carmen Toledano -Alcaldesa de Galapagar- paseando a la tenue luz de las farolas por la calle Molino de La Navata?
¿Qué frutos dará la reciente presentación en el Registro de la documentación de la calle por parte del Secretario y el TAG del Ayuntamiento de Galapagar?
Permanezcan atentos a sus e-mails
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lunes, 3 de marzo de 2008
La historia de un sinsentido en 6 preguntas


1.- La calle Molino de La Navata ¿es pública o privada? Con fecha 6 de julio de 1995 el Ayuntamiento de Galapagar emite un informe que afirma que el vial es público (nº registro 7142). El Registro de la Propiedad de San Lorenzo de El Escorial identifica la calle Molino de La Navata con el Camino del Molino, que daba acceso a una casa (ver foto) y cuyo trazado fue modificado para construir el vial. La sentencia tampoco reconoce la calle como privada, pero requiere pruebas de la titularidad pública al Ayuntamiento de Galapagar quien se persona pero no las aporta.
2.- ¿Existen otros accesos a la Urbanización El Jaral de La Navata? No. En la imagen del satélite se observa que la calle Molino de La Navata es una calle cortada, flanqueada por la vía de tren (al norte y este) y el río Guadarrama (al sur). Existe un puente peatonal que cruza el río y el acceso al mismo hasta hace dos años era una pendiente campo traviesa, ahora baja una pista asfaltada hasta la estación de bombeo del Canal de Isabel II, aneja al puente, al que se accede mediante escaleras. Esta pista está cerrada con una cadena.
3.- ¿Cuál es el origen de la disputa? Por una parte la negligencia del Ayuntamiento de Galapagar al no reclamar la cesión del nuevo vial construido sobre el camino y dar licencia para construir y ocupar viviendas al final de ese vial. Por otra el incumplimiento de un acuerdo entre la promotora inmobiliaria Builder (que construyó la urbanización afectada por la sentencia) y la Urbanización Molino de La Navata situada entre aquella y la carretera que une Galapagar con la A6.
4.- ¿Por qué se denuncia a la Urbanización El Jaral de La Navata? Porque el acuerdo firmado por la promotora (que no consta en el Registro) obligaba entre otras cosas al pago de una servidumbre de paso, servidumbre que no es aplicable a fincas urbanas.
5.- ¿Cuál es la postura del Ayuntamiento de Galapagar? Los sucesivos equipos de Gobierno se contradicen. Primero porque niegan ante los representantes de esta Urbanización lo emitido por los servicios técnicos del propio Ayuntamiento quienes dicen que “de la documentación obrante en este Ayuntamiento se desprende que este viario es público” (y a la par que lo niega emitió y cobró a los vecinos un VADO).
Segundo porque manifiestan lo contrario ante los requerimientos del juez (aunque no prueban la titularidad pública de la calle).
Y tercero porque afirman tener voluntad de mediar en el conflicto y su participación se ha limitado hasta ahora a ofrecernos tres opciones: aceptar las condiciones de servidumbre que impone la Urbanización Molino de La Navata, amenazar con que la recepción de toda la calle repercutiría los costes íntegros sobre nuestra Urbanización (pago de un justiprecio a sufragar por 12 familias) y retarnos a que entablemos un contencioso administrativo contra el Ayuntamiento.
6.- ¿En qué situación se encuentran los vecinos afectados? En total desamparo desde hace 12 años. Obligados a defenderse en los tribunales ante los repetidos ataques de una urbanización 20 veces mayor. Encerrados en una calle sin más salida que el vial que la sentencia, irrevocable, les priva de usar bajo pena de multa y desacato a la autoridad judicial. Olvidados por un Ayuntamiento cuyo concejal de Urbanizaciones es además el vicepresidente de la Urbanización denunciante y principal impulsor de dos contenciosos administrativos puestos por dicha urbanización contra el Ayuntamiento, con objeto de conseguir la privacidad de la calle.
domingo, 2 de marzo de 2008
jueves, 28 de febrero de 2008
Donde las dan las toman
AYUNTAMIENTO DE GALAPAGAR. PLENO/PANTOMIMA DEL 27 DE FEBRERO.
Pasada la medianoche, ya en 28 de Febrero, Carmen Toledano daba por concluido el pleno sin tratar el último punto del día: el registro de la recepción de la calle Molino de La Navata.
Tras seis horas de espera los vecinos que han soportado la estudiada coreografía política desplegada por el equipo de gobierno, todos a una como bailarinas de music-hall, han visto como se venga el poder con la aquiescencia ensayada de sus acólitos. Bien por ellos, así es el juego de la política.
Pero los políticos olvidan que más que personas son productos, marcas, y una vez que defraudan pierden toda su credibilidad. Y ya no hay cambio de nombre, diseño de envase, siglas o coalición que los levante. Allá ellos con su moral de conveniencia.
Hace 149 años, el 28 de Febrero de 1859, Benjamin Disraeli espetaba en su discurso a la Cámara de los Comunes: "Finalidad no es el lenguaje de la política". Y qué poco han cambiado las cosas.
A la salida del plomo, perdón, del pleno, la indignación de los vecinos del Jaral era patente en los abucheos que recibió el equipo de gobierno en pleno.
Se extrañaba el ex-alcalde, Sr. Cabrera, de esta actitud tan exaltada a estas alturas del problema. ¡Pero si es muy fácil de entender! Incluso para un alcalde o alcaldesa ajenos a estas menudencias que son los problemas de la calle.
Tras 12 años de pagar millones de pesetas por defendernos en los tribunales, de cargar con las consecuencias de la inoperancia y los tratos de favor de este ayuntamiento (con minúscula y léase, por favor la acepción más antigua de la palabra), de resentirnos personal, profesional y económicamente ante esta desigual batalla, estamos hartos y airados.
Cansados de oír que el concejal de urbanizaciones, ante el encogimiento de hombros de sus coaligados, les diga a sus vecinos que si votan aprobar un contencioso contra el Ayuntamiento, la consecuencia será que nosotros acabaremos pagando su peaje.
Tengan cuidado señores, pues como decía también Disraeli "un precedente embalsama un principio". A ver si les van a crecer los contenciosos como setas.
Mendacidad, coacción, coerción, extorsión. Dicen que cada pueblo tiene los políticos que se merece.
Y también que las revoluciones son su mecanismo corrector.
Pasada la medianoche, ya en 28 de Febrero, Carmen Toledano daba por concluido el pleno sin tratar el último punto del día: el registro de la recepción de la calle Molino de La Navata.
Tras seis horas de espera los vecinos que han soportado la estudiada coreografía política desplegada por el equipo de gobierno, todos a una como bailarinas de music-hall, han visto como se venga el poder con la aquiescencia ensayada de sus acólitos. Bien por ellos, así es el juego de la política.
Pero los políticos olvidan que más que personas son productos, marcas, y una vez que defraudan pierden toda su credibilidad. Y ya no hay cambio de nombre, diseño de envase, siglas o coalición que los levante. Allá ellos con su moral de conveniencia.
Hace 149 años, el 28 de Febrero de 1859, Benjamin Disraeli espetaba en su discurso a la Cámara de los Comunes: "Finalidad no es el lenguaje de la política". Y qué poco han cambiado las cosas.
A la salida del plomo, perdón, del pleno, la indignación de los vecinos del Jaral era patente en los abucheos que recibió el equipo de gobierno en pleno.
Se extrañaba el ex-alcalde, Sr. Cabrera, de esta actitud tan exaltada a estas alturas del problema. ¡Pero si es muy fácil de entender! Incluso para un alcalde o alcaldesa ajenos a estas menudencias que son los problemas de la calle.
Tras 12 años de pagar millones de pesetas por defendernos en los tribunales, de cargar con las consecuencias de la inoperancia y los tratos de favor de este ayuntamiento (con minúscula y léase, por favor la acepción más antigua de la palabra), de resentirnos personal, profesional y económicamente ante esta desigual batalla, estamos hartos y airados.
Cansados de oír que el concejal de urbanizaciones, ante el encogimiento de hombros de sus coaligados, les diga a sus vecinos que si votan aprobar un contencioso contra el Ayuntamiento, la consecuencia será que nosotros acabaremos pagando su peaje.
Tengan cuidado señores, pues como decía también Disraeli "un precedente embalsama un principio". A ver si les van a crecer los contenciosos como setas.
Mendacidad, coacción, coerción, extorsión. Dicen que cada pueblo tiene los políticos que se merece.
Y también que las revoluciones son su mecanismo corrector.
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martes, 26 de febrero de 2008
Trastorno de personalidad política bipolar
EL EXTRAÑO CASO DE DON ANTONIO RODRÍGUEZ
¿Esquizofrenia, cohecho, megalomanía tal vez?
¿Qué empuja a un Concejal de Urbanizaciones a decir a unos vecinos "NO VAIS A PASAR POR MI CALLE PARA IR A VUESTRAS CASAS" en pleno salón de plenos?
Curioso caso el de Antonio Rodríguez, Concejal de Urbanizaciones por el PVG en el Ayuntamiento de Galapagar y Vicepresidente de la urbanización Molino de La Navata.
Por las mañanas se reúne con el abogado del Ayuntamiento para tratar de la estrategia de defensa ante un contencioso que ÉL MISMO le ha puesto y por las tardes se reúne con el abogado de la citada urbanización y acuerdan meter otro contencioso al Ayuntamiento para ir más sobrados en sus propósitos.
Y lo que más sorprende..., a casi todo el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Galapagar esta paradoja no le parece mal, sino de lo más normal. "¿Cómo le van a pedir al Concejal que cambie de domicilio?", se preguntan. ¿Y qué tal pedirle que se inhiba? O que reconozca que la calle es pública y que los vecinos del Jaral de La Navata no tienen la culpa de que el Ayuntamiento considerara pública la calle y diera la licencia para construir sus casas.
¡Ah! Lo que atan y maniatan los compromisos en las coaliciones de gobierno. Es cuando menos inaudito ver a un partido de izquierda defendiendo el capital privado de cuatro gestores frente a un derecho público que afecta a 24 familias.
Si Jaime Vera levantara la cabeza, lo mismo se afiliaba al PP.
¿Esquizofrenia, cohecho, megalomanía tal vez?
¿Qué empuja a un Concejal de Urbanizaciones a decir a unos vecinos "NO VAIS A PASAR POR MI CALLE PARA IR A VUESTRAS CASAS" en pleno salón de plenos?
Curioso caso el de Antonio Rodríguez, Concejal de Urbanizaciones por el PVG en el Ayuntamiento de Galapagar y Vicepresidente de la urbanización Molino de La Navata.
Por las mañanas se reúne con el abogado del Ayuntamiento para tratar de la estrategia de defensa ante un contencioso que ÉL MISMO le ha puesto y por las tardes se reúne con el abogado de la citada urbanización y acuerdan meter otro contencioso al Ayuntamiento para ir más sobrados en sus propósitos.
Y lo que más sorprende..., a casi todo el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Galapagar esta paradoja no le parece mal, sino de lo más normal. "¿Cómo le van a pedir al Concejal que cambie de domicilio?", se preguntan. ¿Y qué tal pedirle que se inhiba? O que reconozca que la calle es pública y que los vecinos del Jaral de La Navata no tienen la culpa de que el Ayuntamiento considerara pública la calle y diera la licencia para construir sus casas.
¡Ah! Lo que atan y maniatan los compromisos en las coaliciones de gobierno. Es cuando menos inaudito ver a un partido de izquierda defendiendo el capital privado de cuatro gestores frente a un derecho público que afecta a 24 familias.
Si Jaime Vera levantara la cabeza, lo mismo se afiliaba al PP.
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lunes, 25 de febrero de 2008
Crispación políticamente incorrecta

MANIFESTACIÓN EN LA FUNDACIÓN JAIME VERA.
Sábado, 23 de febrero de 2008
Empezábamos a manifestarnos frente al Ayuntamiento de Galapagar cuando nos enteramos del evento al que asistía la alcaldesa Carmen Toledano. Y para allá fuimos, a manifestarnos frente a su puerta simbolizando lo que supone el que interfieran en el paso a tu vivienda.
Bajo una pancarta que servía de arco de entrada al recinto, parábamos a los coches que acudían al acto para informarles de nuestra situación, esperando mayor comprensión que la demostrada por el equipo de gobierno.
Muchas de las personas afines al PSOE allí reunidas se lo tomaron muy mal. Lejos de comprender nuestro problema o reconocer nuestro derecho a manifestarnos allí donde se nos puede ver más y mejor, nos increparon.
El encargado de la barbacoa, persona vinculada al ayuntamiento y conocedor de nuestro problema nos llamó "fascistas" (sin pensar que entre nosotros había bastantes votantes del PSOE).
Carmen Toledano salió del recinto, más no para reconsiderar su postura y ofrecernos una solución, sino para atender y acompañar a sus invitados escoltada por sus allegados quienes "disimuladamente", a empujones creaban un "cordón de seguridad" para franquearles la entrada.
Tan amenazadoras les debimos resultar las 35 personas (11 de ellas niños) que estábamos allí, que solicitaron la presencia de 3 dotaciones de la Policía Local y una pareja de la Guardia Civil, además del personal de seguridad del Centro quien no tuvo que hacer ningún esfuerzo para impedirnos la entrada.
Por si acaso, también nos fotografiaron, como se hacía en las manifestaciones de los años 70, digo yo que para tenernos "fichados".
Se permitieron gritarnos que nadie nos impide el acceso a nuestras casas, olvidando que lo hace una sentencia firme y una denuncia puesta por los representantes de la urbanización Molino de La Navata que busca amedrentarnos con las multas pertinentes por no plegarnos a su "peaje".
Pero lo más triste de todo fue ver y escuchar las burlas e imprecaciones que los niños asistentes al acto, protegidos por la valla del recinto, hacían a mi hijo de 7 años. ¿Sus padres no les han enseñado lo que es manifestarse en favor de sus derechos?, ¿no les han dicho que una democracia es el derecho a defender que el otro exprese sus opiniones, aunque ellos no las compartan? ¿tratan así también a los huelguistas de RENFE, de la EMT, de la limpieza del Metro?
No hubo violencia, solo consignas, ruegos y pancartas por encima de una valla y, es cierto, alguna ajustada maniobra de los invitados para pasar con su coche bajo nuestra pancarta. La fuerte presencia policial (1 agente por cada 2 adultos y 1 niño) aseguró lo que no hacía falta: el tranquilo acceso al recinto.
Al final ellos disfrutaron de su barbacoa y nosotros lejos de poner en evidencia nuestro desamparo, me temo, alimentamos aún más su crispación política pre-electoral con nuestra reclamación. Quizá les fastidiamos un poco el aperitivo, pero es que, a algunos, parece que la democracia se les atraganta.
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jueves, 21 de febrero de 2008
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